miércoles, 24 de junio de 2015

La danza clásica se danza en puntas

Por: Citlali Guadalupe Trujillo Rivas

Es bien sabido que el ícono de la danza clásica o el ballet como comúnmente es llamado este tipo de danza, son las puntas. La mayoría, sino es que todos lo bailarines, hemos escuchado en diversas ocasiones cuando preguntan: ¿Eres bailarín de ballet? ¿Te paras en puntas?; al igual que el tutú, las puntas son un elemento inconfundible y el símbolo de la danza clásica, por lo que es importante conocer cómo se fueron desarrollando estas zapatillas y saber el arduo trabajo que implica el uso de éstas.

Su antecedente data del ballet Céfiro y Flora de 1796, de Charles-Louis Didelot, donde los bailarines se paraban sobre las puntas de los pies al ser sostenidos por alambres, sin embargo, el uso de las puntas refrozadas (en los primeros tiempos del ballet clásico no existían las zapatillas de punta, por lo que las bailarinas rellenaban las puntas de los zapatos con algodón) se dio en el siglo XIX, con el auge de los ballets románticos, siendo la bailarina María Taglioni quien las utilizó por primera vez, pues su padre las fabricó para ella, el objetivo de estas zapatillas, era alcanzar el máximo refinamiento y sutileza de movimiento para simular seres etéreos, hadas, espíritus, espectros, etc., que eran protagonistas en los ballets románticos como “La Sílfide”, “Giselle” entre otros. Tiempo después, su uso se generalizó para todas las bailarinas y en la actualidad se utilizan para la representación de todos los ballets clásicos.

Pero…¿Qué son las zapatillas de punta?, son zapatillas fabricadas en diferentes tipos de materiales como el cuero o el satén y normalmente llevan un soporte interno de yeso o madera para que permita a la bailarina realizar el balance en la punta de los pies, a diferencia de las zapatillas de media punta (zapatillas suaves).

Dentro de la formación dancística, el uso de las puntas se comienza años después de que las alumnas han tomado sus primeras clases de ballet, generalmente en el 2do o 3er año, esto es dependiendo también del proceso de cada quien, sin embargo es muy importante tener una sólida formación para poder usar por primera vez las zapatillas puntas, ya que de lo contrario el riesgo de lesionarse es total, puesto que detrás del trabajo de puntas, hay un gran esfuerzo físico y técnico por parte de la bailarina y un arduo entrenamiento clásico en conjunto con sus maestros.

El proceso de adaptación para utilizar las puntas al inicio, es algo fuerte y hasta se podría decir doloroso para las bailarinas; pero una vez que se ha adquirido la técnica correcta, suele convertirse en algo habitual para ellas, además de que las zapatillas ya se han amoldado completamente a sus pies. Es importante destacar que cuando se van a utilizar las puntas por primera vez hay que evitar hacer esto sin la supervisión de un maestro/a, ya que esto podría traer graves consecuencias, como lastimarse el pie, doblarse el tobillo, lesionarse la columna, etc., es fundamental pedir ayuda sobre qué zapatillas es recomendable comprar, cómo amarrar correctamente para evitar lesiones y que se haga un uso adecuado de éstas. La sensación que se busca con las zapatillas de punta es la de movimientos en constante crecimiento, de apenas rozar el suelo, como si se flotara, de no hacer ruido al caer de un salto y que los pies se vean con un buen trabajo técnico debido a la dureza de las zapatillas.
Actualmente, existe una gran variedad de puntas y marcas, por lo que es importante poner mucha atenci,quirido la técnica correcta, a itar lesiones y que se haga un uso adecuado de  punta. vez que ya se han comprado, los protectorón y tomarse el tiempo necesario para elegir la mejor opción, la que se adapte perfectamente a tu pie y no lo maltrate ni lo lastime, al contrario, te permita realizar un buen balance, es importante tener en cuenta que cada cuerpo es diferente y debemos personalmente evaluar todas las opciones para evitar que más allá de que nuestras zapatillas nos ayuden a mejorar nuestra técnica y manera de bailar, nos lesionen o nos hagan sentir inseguridad.

Próximamente comentaré sobre las diversas opciones de puntas en el mercado, el cuidado que hay que tener una vez que ya se han comprado, los protectores y otras curiosidades a cerca de lo que es todo el ritual que una bailarina hace con sus preciadas zapatillas de punta.








La historia del tutú

Por: Citlali Guadalupe Trujillo Rivas

A lo largo de la historia, el tutú ha sido uno de los elementos más representativos de la danza clásica, incluso personas que no han visto un ballet completo, conocen el nombre de este importante, elegante y vaporoso elemento, sin el cual, la danza clásica no sería las misma, pues más que un vestuario, es la esencia misma de la danza clásica. Sin embargo, cuándo es que surgió éste dentro de la historia de la danza clásica.

El ballet como un espectáculo de la corte, utilizaba vestuarios grandes y pesados, que dificultaban los movimientos. Cuando Luis XIV fundó la Académie Royale de Danse, en 1661, el ballet se comenzó a bailar en un escenario, por lo que el vestuario cambió, y fue cuando la bailarina Marie Camargo decidió acortar su falda por encima de los tobillos para que el público pudiera apreciar sus pies. La vestimenta se aligeró, adecuándose a la moda femenina de la revolución Francesa, con el uso de los fondos vaporosos y transparentes, simplificando los adornos y las siluetas. Durante este periodo, los zapatos planos comenzaron a usarse, lo que cambió el calzado para la danza y con éste, la introducción de las medias de color, lo que hoy conocemos como nuestras mallas blancas o el famoso rosa petipa.

El primer estilo de tutú, denominado tutú romántico, apareció durante el período romántico de la historia del ballet, con el estreno de La Sífide, en 1832, con lo que se estableció la estética popular de la bailarina y su vestimenta. El tutú romántico sería una falda acampanada, vaporosa, generalmente hecha de tul, muselina o sedas semitransparentes cuya longitud abarcara hasta media pantorrilla, el objetivo era simular elementos etéreos, fantásticos y románticos, como: sílfides, hadas, ondinas y espíritus.
Existen dos tipos: el primero tiene una falda que comienza en la cintura y el segundo comienza en la cadera y tiene caída (se denomina tutú romántico con faja). El primer tutú romántico fue utilizado por Marie Taglioni en la década de 1800, misma bailarina en usar por primera vez zapatillas de punta.

Fue así como entre 1841 y 1845, con el estreno del ballet Giselle, que el tutú romántico y el corpiño ceñido se convirtieron oficialmente en el uniforme de las bailarinas. En Italia, la falda se acortó hasta llegar justo por debajo de la rodilla; sin embargo, fue en Rusia donde resurgiría el interés por los trajes teatrales para la danza y la renovación del tutú en los Ballets de la Corte Imperial Rusa, ahí la falda subió aún más para poder apreciar los movimientos de toda la pierna de la bailarina y se incluyeron varillas para crear un efecto de rigidez. Fue como se desarrolló el tutú de plato, este nuevo diseño, permitió utilizar telas más pesadas, con patrones y piedras incrustadas.

Durante este periodo de la historia, el concepto moderno de tutú se hizo según la definición que hicieran de él, Balanchine y Karinska creando la famosa frase “el tutu es como un soplo de polvo”. Karinska es conocida como la madre del vestuario del ballet clásico. En Moscú, Karinska abrió una escuela de bordado y enseñaba a bordar almohadillas, servilletas, bolsos, paños de la tabla, etc. Sus creaciones eran tan sofisticadas y únicas, que llegó a alcanzar notoriedad como artista de ese medio.

Posteriormente, se instaló en Francia, donde  el “Ballet Clásico Russes de Monte Carlo” le solicitó la creación de los trajes para su primer ballet titulado “Cotillon”. La coreografía estaba a cargo de George Balanchine. Toda su creatividad fue puesta en acción, y fue así como con su trabajo, se convirtió en París en la representante única de la creación de vestuarios para ballet.

Antes del tutú de plato, el tutú, con sus múltiples capas de tules sin atar, se movía y flotaba cuando los bailarines saltaban, además que no se podía apreciar las piernas de las bailarinas; por lo que acortar el tutú era una solución y un reto, permitiendo así ver las piernas de los bailarines completamente.

El nuevo tutú, Balanchine–Karinska tenía seis o siete capas de la red recolectada, cada capa era media pulgada más larga que la capa precedente. La alineación era fluida e inexacta. Las capas fueron clavadas con tachuelas juntas para permitir la mirada esponjosa y efímera del tul sobre las piernas del bailarín y para descender, debajo de la cintura del bailarín.

Esta obra de arte fue creada en 1950, y es así como ha llegado a convertirse en uno de los íconos del ballet, ya que cuando pensamos en danza clásica, inmediatamente viene a nuestra mente una bailarina en puntas y tutú de plato.
Además, el hecho de que una bailarina lo use tiene un gran significado, ya que es el resultado de un gran esfuerzo y dedicación por conseguir la técnica necesaria para poder lucir en el escenario, ejecutando algún ballet clásico, e interpretando a una hermosa y elegante princesa, una etérea hada, etc., y que al espectador resulta todo un deleite para la vista y el alma.  



Fuentes:

Lucy González, “Las capas en la historia del tutú” en Revista Cultura Colectiva, julio 2013.
Danza ballet, “Historia del tutú Balanchine & Karinska” en Revista Danza Ballet, junio 2006.
Dana Grffin, “Historia del tutú de ballet”, en eHow en Español

Historia de la danza clásica

Por: Citlali Guadalupe Trujillo Rivas

A través de los años, en algún momento de nuestra vida hemos apreciado la sutileza de la danza clásica de diversas formas: en la televisión, teatro, foros al aire libre, en el escenario experimentando la libertad del movimiento, etcétera. Pero…dónde y cuándo surgió esta técnica.

La palabra ballet es derivada del francés antiguo que significa bailar, que es tomado del italiano balleto (bailar), el año de 1581 es considerado como el nacimiento del ballet como espectáculo de entretenimiento, el cual fue organizado por la reina Catalina de Médecis esposa del rey de Francia Enrique II, dicho espectáculo se llamó “Ballet cómico de la Reina”, el montaje corrió a cargo del maestro Baltazar Beaujoyeulx, en este ballet se presentó un espectáculo donde música, argumento y escenografía se conjugaron por medio de la danza.
Posteriormente, en 1661, se fundó en Francia, la Academia Nacional de Danzas, donde se establecieron las cinco primeras posiciones de la técnica clásica (primera, segunda, tercera, cuarta y quinta), así como la mayor parte de la técnica que hoy en día se utiliza, es por tal motivo que el nombre de los pasos, ejercicios y posiciones del ballet son en francés; la ópera de París, durante la segunda mitad del siglo XVIII, perfeccionó las técnicas académicas de danza, además de que la parte hablada de los espectáculos fue eliminada, buscando transmitir el mensaje de la obra por medio de la danza y gestos.

La primera pieza considerada producto de la danza clásica es “El Triunfo del Amor” por el coreógrafo Louis Beauchamp. Y fue a partir de 1681 que se dejó de bailar en los salones de los palacios y se empezó a representar en teatros, con bailarines profesionales. En 1760 se escribió el libro “Cartas sobre la Danza y sobre los Ballets” de Jean Georges Noverre, donde enfatizaba que todos los elementos de un ballet debían funcionar armónicamente para expresar su argumento. Estas cartas ejercieron una importante influencia en la conformación de la técnica clásica.

En la Europa del Romanticismo en 1830, el papel del hombre en la danza se limitaba a ser un apoyo para la bailarina, sin embargo a comienzos del siglo XX se produjo una evolución, dejando a ambos en igualdad en escena.
El ballet romántico nació en París en 1832, representado por primera vez por el ballet “La Sílfide”; el papel principal era una criatura sobrenatural, con el cual se hizo un gran uso de puntas para realizar rasgos sobrenaturales del personaje, y fue en 1841 que se inventó la zapatilla de punta, con el auge del ballet romántico, siendo la primera en usarlas María Taglioni, en esa época se estrenó el ballet “Giselle”, obra cumbre del romanticismo y una de las bases del ballet clásico.

Charles Didelot, alumno de Noverre, Dauberval y Vestris, llegó a Rusia en 1801, quien reorganizó el sistema existente en San Petersburgo combinándolo con la técnica francesa. En 1855, Milán era un centro importante del ballet, y fue ahí donde Carlos Blasis creó la “barra” y la enseñó a usar para facilitar el aprendizaje y perfeccionamiento de la Danza Clásica, esa famosa barra en la que todos los bailarines iniciamos nuestra clase de ballet y es nuestra andadera para aprender a caminar.

En 1890 se extendió de Rusia a toda Europa el ballet, donde para 1900 se había estancado. En San Petersburgo, Marius Petipa, creó en 1890 la obra “La Bella Durmiente”, el libreto de “ El Cascanueces” y en 1895 Petipa y Lew Iwanow, crearon la coreografía de “El Lago de los Cisnes”. Las tres obras con música de P. I. Tchaikovsky, piedras angulares y parte aguas desde entonces en todas las compañías de danza clásica.

En 1920, muchos años después del “Ballet cómico de la Reina”, el ballet se extendió a toda Europa y América. Surgió la danza moderna, y nació el ballet en Inglaterra. En la década de los 40 se fundaron el American Ballet Theatre, y el New York City Ballet en Nueva York.

La influencia rusa en la historia del ballet ha sido muy grande, con grandes aportes artísticos en interpretación, técnica y virtuosismo, con bailarines como Rudolf Nureyev, Natalia Makarova, Mijaíl Bartshnikov, entre otros.
Ha lo largo de la historia se han desarrollado diversas escuelas en la danza clásica como la francesa cuna del ballet, la rusa, la italiana, la inglesa, y la cubana que han formado a grandes bailarines que nos han deleitado con la elegancia, sutileza y precisión de sus movimientos.   

Con base en la danza clásica, se han derivado diversas técnicas y estilos de danza como el contemporáneo, el neoclásico, el jazz entre otros, siendo la técnica clásica la base de todas estas y que han conformado grandes obras y puestas en escena que han complacido y encantado tanto a bailarines como a espectadores.


Fuentes:
Rori Dane Suarez, Historia del ballet, DanzaBallet, disponible en:
http://www.danzaballet.com/historia-del-ballet/

Wendy GonHer, Historia de la danza clásica, disponible en:
https://www.youtube.com/watch?v=W0UDB-sTrvY